lunes, 26 de abril de 2010

Una belleza que se me resiste.

PEONÍAS, toma cuatro, o cinco. A ver si lo consigo.
Ya son varios los intentos fallidos, no logro que arraiguen. ¡Con lo que me gustan estas asiáticas!.
Pero no abandonaré, no, no cejaré hasta verlas florecer en mi jardín.



sábado, 24 de abril de 2010

De por qué merece la pena levantarse temprano un Sábado para salir a correr.

Voy a correr a menudo pero la mañana del Sábado es la mejor con diferencia. La de hoy ha sido especialmente gratificante: 55 minutos para recorrer unos 8 ó 9 kilómetros (tranquilita).
Con todo lo que ha llovido este año bastan un par de días de sol para que el campo experimente  una verdadera explosión de vida. Además, tengo la ventaja de vivir muy cerquita del mar; correr por La Playa del Negro, La Paloma, Bahía de las Rocas y los acantilados de Punta Chullera, para acabar dándote un baño en la Calita de Los Toros, es un verdadero placer, en todos los sentidos.


El trayecto de vuelta, una hora más, lo he hecho paseando por la playa. Y he aprovechado para hacer algunas fotos con el móvil:



Ya están floreciendo las armerias en el acantilado.
 
 
Y tuve un inesperado encuentro: ojito con esta medusa -sifonoforo, en realidad-, me temo que es una pequeña carabela portuguesa. Su picadora, según dicen, es muy, muy dolorosa.
 
 
 
Por último, a la altura de Playa Paraíso me topé con una enorme Tortuga Boba  descomponiéndose en la arena. Preciosa, una lástima. Tenía el cráneo casi pelado así que, ya de vuelta, convencí a mi marido para que se hiciera con él. Pobre..., lo trajo.

sábado, 17 de abril de 2010

UN MOSAICO

Le falta el último paso, el lecheo, pero como ya me gusta, cuelgo unas fotos.
Nunca hubiera imaginado que un trabajo como éste pudiera resultar tan sumamente relajante.




mosaico 2010 - María José Gil Lozano

sábado, 10 de abril de 2010

viernes, 9 de abril de 2010

Otra oportunidad.

El verano pasado, de vuelta de un ajetreado día de playa,  rescatamos a un pobre y lisiado caballito de madera abandonado junto a un contenedor. ¡Cualquiera le decía a Marina -mi hija- que lo dejábamos allí! Nada, obediente, me eché el jamelgo a la espalda sin saber muy bien qué hacer con él.




Una vez limpio y seco, ya no se veía tan mal. Así que decidimos darle otra oportunidad.
Como bien saben los aficionados a los mundillos de la restauración, el bricolage y las manualidades varias, no hay nada que un poco de lija y unos brochazos de pintura no puedan solucionar. Y si eso lo aderezamos con una pizca de cariño...





...Chatatachan! Un humilde juguete arrojado a la basura acaba transformado en una preciosa cebra que hace las delicias de mis peques.

miércoles, 7 de abril de 2010

ANTONIO GALA: La pasión turca (1993). Llevada al cine por Vicente Aranda.


La empecé hace años. Y ha sido una de las poquísimas novelas que he dejado a medio leer. Por fin, el mes pasado comencé de nuevo. Una vez acabada entiendo por qué no pude con ella en su día. Al parecer mi juicio no ha cambiado demasiado.

A pesar del tostón que da la protagonista femenina, Desideria, a quien - para colmo de males- no he podido desligar de Ana Belén, hay algún que otro pasaje que no está mal. Subrayo un pequeño fragmento que me ha gustado:

La vida, a pesar de ser la antesala gozosa de la muerte, no es cicatera, no es una contable que lleve al céntimo el debe y el haber; es derrochadora, y yo -que sé que ella no es mía, sino yo de ella- aspiro a prolongar este breve pasillo del placer de vivir. Hasta morirme en él, o morirme por él.

Además, he rescatado alguna palabra olvidada, de esas que usaban las abuelas y una creía propia del prolífico vocabulario andaluz. Cuántas veces habré oído decir a mi abuela: Na ni na, que le dio el avenate y ha puesto la casa patas arriba.

Avenate . m. (De vena). And. Arranque de locura.