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lunes, 5 de octubre de 2015

En los bosques de Beliones

Por caprichos del destino, la madrugada del 2 de octubre de 2015 dormimos en una casita en la playa de Beliones, a dos metros de la frontera-espigón de Benzú. Dormimos sí, como felices turistas agotados hasta que el absoluto silencio de las 3:30 de la madrugada fue asaltado por los gritos de desesperación de un tropel indefinido de gentes a la carrera. Una oleada de personas, unos 300 inmigrantes subsaharianos —supimos después—, acordaron en un «todos a una» cruzar  una de las líneas fronterizas más cortas del mundo.

A pie, a nado —los que se atrevieron—, a oscuras, sin equipaje ni nada que perder más que la propia vida, los que llevaban meses escondidos en los bosques de Beliones se la jugaron a cara o cruz. Ochenta y siete lograron entrar en la ciudad autónoma de Ceuta pero nosotros nos quedamos con la cara de los desilusionados, de los desesperanzados, de los golpeados, maltratados y maltrechos que no lo consiguieron; aquellos que vieron frustrada su odisea desde Guinea, Malí, Gabón, Chad, Costa de Marfil, República Centroafricana, Libería o Camerún, en una guerra campal que duró más de tres horas.



Nosotros sí pudimos cruzar la frontera un par de días después, dejando atrás las miradas de enormes ojos negros de otros tantos jovencísimos —casi niños— subsaharianos que siguen deambulando por carreteras cercanas en busca de agua y comida,  solo eso piden.


Nos despedimos de aquel pequeño pueblo tomado por las Fuerzas del Orden marroquí, fusil en mano, a sabiendas de que a los pies del monte Musa —la Columna de Hercules del lado africano, conocida allí por su particular perfil como «La Mujer Muerta»—, la historia volvería a repetirse.
 

miércoles, 7 de agosto de 2013

Brújula - rosa de los vientos - stella maris

 
Para desorientados / "desnortados".

Del italiano bussola, del latín buxis -en referencia a la caja que la contenía y protegía-, he aquí la BRÚJULA (me encanta cómo suena esta palabra), un básico instrumento de orientación. 

¿Quién no la ha necesitado alguna vez?
 Yo debería tatuármela.

Una aguja imantada gira sobre un eje en su constante búsqueda del norte magnético.




La flor de lis marca el norte

La primera referencia escrita de su uso -por la civilización china- data del s.XI,  aunque en sus propias leyendas se atribuyen su invención mucho antes, allá por el segundo milenio a.c.

Más tarde apareció la ROSA DE LOS VIENTOS, un disco que tiene marcados alrededor los rumbos en que se divide la circunferencia del horizonte, y que fue la brújula marina que se utilizó hasta finales del siglo XIX.
 
Fueron los italianos, probablemente los navegantes venecianos, quienes la trajeron a nuestro Viejo Continente.
 




  
  Uno de esos instrumentos tan útiles como bellos y cargados de connotaciones románticas, aventureras, épicas y legendarias.
  



Pensando en desorientados, en mares y en ventoleras, he llegado hasta aquí. 



CUANDO EL MAR TE TENGA


  
Vuela al viento espuma del mar,
vuela al viento y vuélvelo a volar.
Mezcla el mundo, ruge mistral,
mezcla el mundo y mézclanos con él.


Ahórrate esas palabras de amor
que nadie va a comprender,
ni tan sólo yo.
Si lo que vas a decir
no es más bello que el silencio,
no lo vayas a decir.


Que hable el mundo y calle el hombre,
calle el hombre y vuélvase a callar:
Mezcla el mundo, ruge mistral;
mezcla el mundo y mézclanos con él.

Ruge mistral, vuélvenos locos de atar
y con tu antiguo furor
llévate a aquel que ose hablar.


Mientras todos duerman te amaré.
Cuando todos hablen huiré.


Lejos, muy lejos, en silencio.
Lejos, muy lejos, en silencio.
Cuando el bosque te hable te hablaré;
cuando el mar te tenga te tendré.

Murmullo de una oración
minúscula y dulce;
murmullo de tu respiración
al despertar.

Ruge mistral, medio dios;
llevaté el mundo de aquí,
peina la espuma del mar
y llévanos muy lejos, muy lejos
.


De El último de la Fila.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Ese es el coche que quiero que te compres!

De camino a casa, esta tarde:

Manuel (acaba de cumplir 5 años): ¡Mami, mami, mami!... ¡Mira qué CHULO! ¡¡Ese es el coche que quiero que te compres!!

Mamá (yo): Claro... ¡Qué bonito!! (Mira el niño... Jajaja... Un Mercedes biplaza. ¡¡Qué arte!!).

Acelero un pelín, lo adelantamos y lo vemos bien de cerca.

Manuel: Mamá, ¡¡CONDUCE UN ABUELO!! ¿Por qué es de un abuelo?

Mamá: Jajaja... (sin poder articular palabra).

Manuel: Que tiene más dinerito que tú, ¿no? mami.

...

En fin...  Ver a través de sus ojos... Jajaja... Todo un privilegio que no quiero olvidar.