jueves, 28 de noviembre de 2013

El gran salto

De la ficción a la realidad, del querer al poder, del poder al ser. 
Ser lo que sea, lo que se quiera. 

No olvidemos que la ilusión es fugaz e impaciente. 

Las mejores historias están protagonizadas por personajes que se rebelan y se amotinan contra su creador, que  se niegan a seguir sus pautas, que reescriben su propia historia. Locos, impredecibles, expuestos, inciertos..., pero libres y valientes; los que enganchan.

JUSTIN ROWE, el Escultor De Libros



sábado, 23 de noviembre de 2013

las supermujeres...

Otra. Jaja...
De factoría Lila:



LAS SUPERMUJERES 

SON DE PALO

06 Febrero 2013


No existen. No hay. No lo es tu amiga, la que lo parece, ni la novia de tu colega, la que lo pretende.
Las mujeres trabajadoras, alegres, deportistas, divertidas, listas, independientes, buenas, guapas, delgadas, organizadas, sanas, cultas, equilibradas, multiorgásmicas, que se quieren a si mismas, no existen. Es imposible, no podría haberlas. El sistema no lo soportaría.
Porque esas mujeres serían tan poderosas, que no necesitarían superpoderes para hacer lo que les diera la gana. Y -siendo espabiladas e independientes, como serían- es poco probable que les diera por encontrar la felicidad en una vida multitarea hasta el extremo que combinara un trabajo precario, la responsabilidad del cuidado y del trabajo doméstico, la renuncia a los proyectos propios y la decepcionante búsqueda del amor romántico. Lo mandarían todo a la mierda y se irían a vivir todas juntas a una cálida isla, a leer y charlar y disfrutar de los placeres de la perfección. O dominarían el mundo.
Pero nuestra mitología ha creado y alimentado -de forma sana y equilibrada, por supuesto- a esas diosas benignas pero implacables, las mujeres perfectas, para que las persigamos como a la zanahoria o a la utopía, perdiendo siempre en nuestra carrera quimérica, pero aprovechando el señuelo para “avanzar”. Y ser cada día más buenas, estar cada día más buenas, cagar todos los días a la misma hora, corrernos en todos los polvos y hacer sólo las preguntas que tienen respuestas... Aunque nos dejemos la vida y la autoestima en el intento.
Y así está el mundo, lleno de mujeres que corren y corren. Al psiquiatra, a la farmacia, al metro, al curro, a la pescadería, a por los críos, a arrancarse las calorías, a llegar a tarde a algún sitio, a escapar de algo. A perseguir una tranquilidad que ya no nos da el yoga, ni el pilates, ni el lexatín, ni el vino, ni el insomnio, ni la lectura, ni el sexo, ni el sueño. La tranquilidad de dejar de querer la vida de otras, la paciencia de otras, la valentía de otras, el compromiso de otras, el pelo de otras, el cuerpo de otras, la suerte de otras. La tranquilidad de dejar de tener referentes inventados por otros.

y tú (de) quién eres?

De factoría lila:
Faktoria 
¿Y TÚ, (de) QUIÉN ERES?

frida.jpgEstamos acostumbradas a ser la novia de alguien, la madre de alguien, la hija de alguien, la amiga de alguien, la amante de alguien.
Aprendimos aquella canción de aquella pareja que tuvimos, a cocinar aquel plato de aquella cena que dedicamos, a hacer pasteles de aquel cumpleaños que organizamos, que no era el nuestro; aquella playa perdida de aquel viaje que compartimos, aquella práctica sexual en la cama de quien nos metimos.
Descubrimos nuestros gustos sexuales satisfaciendo o celebrando los de nuestra compañía de cama, nuestras apetencias culinarias compartiendo platos, nuestros gustos musicales acompañando a conciertos... y, así, nos pasamos la vida aprendiendo de otras personas lo que queremos. Y nos convertimos en una suma de deseos ajenos.
Este sistema que nos ha enseñado a disfrutar más ofreciendo placer que sintiéndolo, a sentirnos mejor cuidando que cuidándonos, a querernos por lo que nos quieran y no porque nos lo merecemos, a buscar en el espejo una imagen que guste al resto, nos ha convertido en satisfactoras, que se pasan la vida buscando una identidad que -al parecer- sólo nos pueden ofrecer los gustos ajenos.
Nos da miedo preguntarnos ¿quién soy? ¿qué quiero? No vaya a ser que a las personas que tenemos alrededor no les guste lo que somos, lo que queremos.
No podemos ser felices si no perseguimos nuestros anhelos, y no podemos encontrarlos si no los reconocemos.
Y para reconocerlos, tenemos que estar a solas con ellos. Y con nuestros sufrimientos, y con nuestros gustos y con nuestras penas, y con nuestras ganas y con nuestros deseos.
Nunca imaginaríamos una historia de amor sin intimidad, pero no estamos casi nunca a solas con nuestro propio deseo.
Estamos poco solas, disfrutamos poco solas y sufrimos poco solas. Porque nos entendemos mucho mejor como complementos. Hasta que un día, no nos reconocemos.
Hay una historia de amor que debería durarnos toda la vida: la del amor “nuestro”. Esa historia en la que lo importante no es que nos quieran, sino querernos. Y a esa historia, tenemos que dedicarle tiempo. O vendrán otros, y nos dirán lo que queremos.

http://www.faktorialila.com/index.php/es/blog/82-faktoria-lila-web/blog/142-y-tu-de-quien-eres

martes, 19 de noviembre de 2013

sábado, 16 de noviembre de 2013

devino

Rojo violáceo, limpio e intenso, frutas rojas y especias, taninos suaves, fresco, joven, de baja graduación alcohólica. Un chileno rico y agradable para acompañar casi cualquier cosa (hasta una primera tormenta otoñal). GatoNegro, Cabernet Sauvignon 2012. Viña San Pedro.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Vida no hay mucha

Un poco de movimiento;)



Dices que al final
queda lo que no podemos alcanzar
y una ilusión
hecha a base de memoria y celo.

Como viene se nos va
no por ello va a dejar de ser verdad.
Carne o cañón.
Candelabro de la chispa original.

Vida no hay mucha, 
tiempo nos sobra.
¿Dónde guardarlo?
¿Cuándo gastarlo?

Ella se quiere borrar
y otros hacen fotos para recordar
quién les mintió.
Yo recuerdo que debió
olvidar su voz.

Dices que al final
queda lo que no podemos alcanzar
y una ilusión
hecha a base de memoria y celofán
con nuestra...
Vida no hay mucha, 
tiempo nos sobra.
¿Dónde guardarlo?
¿Cuándo gastarlo?

sábado, 9 de noviembre de 2013

suspendida en el aire

Hay lugares por los que me siento irremediablemente atraída. Por una extraña fuerza que me obliga a visitarlos de vez en cuando, como si de un santuario se tratara.

Miyomeke es uno de ellos.

Un viejo cortijo -palacete sería más apropiado- de los años cincuenta o sesenta, abandonado desde hace mucho. Vacío, esquilmado, destrozado... Pero conservando aun eso, no sé exactamente qué, que lo hace tan especial.

Me ocurre con las ruinas en general, pero con esta en particular; a esta enorme casona la imagino repleta de historias no contadas, de secretos que el tiempo acabará borrando, de voces y besos mudos.

Si subir a Miyomeke desde la playa es un placer, hacerlo corriendo -como esta mañana- es la hostia;). Una vez arriba, en todo lo alto, con el corazón y los pulmones a toda pastilla, y los músculos de las piernas llamando seriamente mi atención, me siento como "suspendida en el aire".


















sábado, 2 de noviembre de 2013

La niña de mis ojos


Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... yo no sé
qué te diera por un beso.
                          G.A.Bécquer.


viernes, 1 de noviembre de 2013