viernes, 7 de marzo de 2014

Una de esas canciones que...

Una de esas que te encuentran a ti. Así, de pronto. De esas que ... Ufff...

En este caso, además, música, voz y letra vienen acompañadas de un vídeo con una serie de buenísimas imágenes y momentos que van, vienen, avanzan, retroceden, se detienen... a compás.


















¿Cuánto camino llevabas andado pensando lo mismo que yo?
Ni si quiera los días podrías contarlos, habías perdido de vista el reloj.
La puntualidad de los sentimentales que estiran el tiempo como si un "adiós" 

fuera a durar toda una vida, una despedida que no terminó.
Tendré que acostumbrarme, a lo mejor, a la impaciencia de que 

tú llegues siempre tarde y yo siempre esté esperándote.
Tú llegues siempre tarde y yo siempre esté esperándote.
 

Ahora dirás que se me ha hecho tarde, 
que fuimos demasiado cobardes.
Que yo te esperé y tú desesperaste entre tardes fugaces.
Se hace de día, en una ciudad que no es mía
y la chica que duerme a mi lado nunca sabrá que existías.
Jamás se hablará de ti en la comida.
Y eso que a veces, cuando atardece, pienso en la vida que voy a perderme.
Luces incandescentes. Sueño que vienes a verme.
 

Si dejáramos de lado todo aquello que nos duele,
tendríamos un sitio para volver a ser alguien diferente.
 

Mientras tú llegues siempre tarde y yo siempre esté esperándote.
Tú llegues siempre tarde y yo siempre esté esperándote.

Tú llegues siempre tarde y yo siempre esté esperándote.  
Siempre esté esperandote, siempre esté esperándote...

Vaya sensación, algo se quemó por dentro del caparazón.
Yo debía estar ardiendo, salven a los niños, por favor.


Siempre esperándote. Carlos Sadness.