sábado, 1 de febrero de 2014

Como el sol de cada día



Como el sol de cada día
quiero que vengas a mí
a regalarme lo bueno
de lo bueno que hay en ti.
Como el sol de cada día
a iluminarme este zulo
que aunque creas que soy un chulo
sólo soy un solo solo,
sólo un niño consentido por ti.

Pondré al sol a mis palabras.
Ven conmigo a algún rincón
que en las ciénagas del tiempo
guarda siempre el corazón.
Como ven ya soy un hombre,
que no es poco, entiéndanme.
Y es mi suerte que unos días
"me devano en medierías"
y otros buenos sin embargo me ven.

Bajo cada tarde de mi nube a comprar vino,
luego vuelvo a media noche recordando lo que fuimos.
Cada vez me importa menos que las cosas sean tan raras.
Son un gélido reproche de infinitas madrugadas.

Una ráfaga de años
soplará y me detendré.
Hasta entonces, buena suerte.
Yo también caminaré.
En mi colección de sombras
guardo siempre esta canción.
Hoy te lanzo la misiva,
son mi luz y mi saliva,
si quieres la compartimos, amor.

Y atrás quedarán lo días,
los recuerdos, los por qués.
Los momentos de otras vidas,
todos en un neceser.
Una playa y unas alas
que intentaré no perder,
como el sol de cada día,
por si quisieras volver.

Bajo cada tarde de mi nube a comprar vino,
luego vuelvo a media noche recordando lo que fuimos.
Cada vez me importa menos que las cosas sean tan raras.
Son un gélido reproche de infinitas madrugadas.

Bajo cada tarde de mi nube a comprar vino,
luego vuelvo a media noche recordando lo que fuimos.
Cada vez me importa menos que las cosas sean tan raras.
Son un gélido reproche de infinitas madrugadas.

                                                                   Miguel Ángel Márquez