jueves, 2 de enero de 2014

nadie puede ser el dueño de los mares del ensueño



No más tragos, no más penas.
No más cantos de sirenas
ni leyendas de dolor. Ay amor.

No más lágrimas. 

No más lágrimas. 

Fortaleza destruida.
No más tierra prometida 
ni cadenas de pasión, 
corazón.


No.
No más lágrimas.
No más lágrimas.
No más lágrimas. 
No.

Nadie puede ser el dueño 
de los mares del ensueño 
y la flor del pensamiento 
la deshoja el viento.

Déjame con mi ceguera. 
No más leños en la hoguera. 
Quedan brasas de rencor. 
Ay amor. 


No más lágrimas. 
No más lágrimas. 
No más lágrimas. 

No más lágrimas. 

Juan Perro